Mindfulness
para una vida más consciente

Parar. Observar. Sentir. Volver al presente.Vivimos gran parte del día con la atención puesta en lo que tenemos que hacer, en lo que ya ha ocurrido o en lo que podría pasar. Pensamientos, responsabilidades, preocupaciones y estímulos se suceden continuamente y, casi sin darnos cuenta, podemos terminar funcionando en piloto automático.El mindfulness o atención plena es la práctica de aprender a prestar atención, de manera consciente, a lo que está sucediendo en el momento presente.Es detenernos por un instante y observar nuestra experiencia: qué estamos pensando, qué estamos sintiendo, qué ocurre en nuestro cuerpo y qué está sucediendo a nuestro alrededor, intentando hacerlo con curiosidad y sin juzgar inmediatamente aquello que aparece.¿En qué consiste realmente?Practicar mindfulness no significa dejar la mente en blanco, eliminar los pensamientos ni conseguir estar siempre tranquilos.Nuestra mente piensa, anticipa, recuerda y se distrae. Las emociones aparecen y cambian. Todo ello forma parte de nuestra experiencia.La práctica consiste en darnos cuenta.Darnos cuenta de que nuestra atención se ha marchado y aprender a traerla de nuevo al presente. Reconocer un pensamiento sin tener que dejarnos arrastrar inmediatamente por él. Percibir una emoción y permitirnos observar cómo se manifiesta. Escuchar las señales de nuestro cuerpo y prestar atención a aquello que necesitamos.Con la práctica vamos entrenando una capacidad que ya poseemos: estar presentes en nuestra propia vida.Del piloto automático a la respuesta conscienteMuchas de nuestras reacciones cotidianas son automáticas.Algo nos molesta y respondemos impulsivamente. Nos preocupa una situación y nuestra mente comienza a anticipar todo lo que podría ocurrir. Tenemos muchas tareas pendientes y pasamos de una a otra sin detenernos. Incluso podemos estar hablando con alguien mientras nuestra atención se encuentra completamente en otro lugar.El mindfulness introduce algo muy valioso entre lo que sucede y nuestra respuesta: una pausa.Una pausa para respirar.Una pausa para observar qué estamos sintiendo.Una pausa para reconocer nuestros pensamientos.Una pausa que nos permita elegir, cuando sea posible, cómo queremos responder.No podemos controlar todo lo que sucede a nuestro alrededor, pero sí podemos aprender a relacionarnos de una manera más consciente con nuestra propia experiencia.Mindfulness también es vida cotidianaNo es necesario pasar largos periodos meditando para comenzar a practicar atención plena.Podemos hacerlo al sentir conscientemente nuestra respiración durante unos instantes, al caminar prestando atención a nuestro cuerpo, al escuchar verdaderamente a otra persona, al observar nuestros pensamientos o al realizar una actividad cotidiana poniendo nuestra atención en ella.También podemos practicar cuando aparece una emoción intensa, cuando necesitamos recuperar la concentración o simplemente cuando sentimos que el ritmo del día nos está arrastrando.Por eso, en mis programas integro mindfulness, educación emocional, respiración consciente, relajación, movimiento y diferentes prácticas de atención plena, buscando que las herramientas aprendidas puedan trasladarse poco a poco a situaciones reales del día a día.Una práctica para todas las edadesLa atención plena puede acercarse de maneras diferentes según la persona y el momento vital.Con niños y adolescentes, podemos trabajar mediante actividades breves, movimiento, respiración, observación, juegos y dinámicas que les ayuden a reconocer sus emociones y dirigir su atención.Con familias, podemos introducir pequeñas prácticas que favorezcan la escucha, la comunicación, las pausas conscientes y una mayor comprensión de las emociones propias y de los demás.Con personas adultas, podemos profundizar en la atención, el autoconocimiento, la relación con pensamientos y emociones y la incorporación de espacios de autocuidado a la vida cotidiana.El objetivo no es hacerlo perfectamente. Es practicar, observar y volver a empezar tantas veces como sea necesario.Pequeñas pausas, grandes cambiosMindfulness nos invita a recuperar algo que con frecuencia perdemos entre las prisas y las obligaciones: el contacto con el momento que estamos viviendo.Porque nuestra vida no sucede únicamente cuando terminemos todo lo pendiente, cuando desaparezcan las preocupaciones o cuando encontremos el momento perfecto para parar.Nuestra vida está sucediendo ahora.Respira. Observa. Conecta.
Un pequeño momento de atención puede ser el comienzo de una forma más consciente de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás.
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